
Hacía pocos días que Andrés me habló de unos amigos suyos que han hecho de la coherencia artística su trabajo. -Para ellos, me dijo, que alguien pueda ser etiquetado como “artista” nada tiene que ver con su obra. Es más, ni siquiera es necesario que tenga obra.
- ¿Ah no? ¿Y entonces?
- Dicen que un artista es su actitud. Su modo de envolverse en esta vida. Se trata de no dejarse llevar por la masa, sino de tener una conciencia crítica.
La conversación acabó en seguida. Yo no sabía qué decir. ¿Es posible?, pensé. Andrés me dijo por último. -Yo creo en esa teoría. Desde dicha perspectiva, se busca vaciar a los nuevos alumnos de Bellas Artes de toda la información inútil que les han transmitido en la facultad. Intentan que éstos vuelvan al origen, sin intoxicaciones.
Días después, en busca de abrigo en un asunto que me dejaba completamente desnuda (y que casualmente está relacionado con el último post de Itsashü), seguí preguntando. En una apacible sobremesa de domingo a la sombra de varios árboles centenarios, mis amigos Ignacio y Andrés, ambos dedicados al arte, saltaron como liebres ante dichas cuestiones.
¿El activismo es arte?
¿El arte es activista? Y si no lo es, ¿Debería serlo?
Andrés representa la nueva generación de artistas cuya herramienta básica es la computadora. Sus dibujos se crean en la pantalla. Algunas veces salen de allí para solidificarse en forma de papel y otras veces viven en la red para siempre. Sus estudios estaban relacionados con el mundo de la publicidad, pero en el diseño se le puede considerar un autodidacta.
Licenciado en Bellas Artes, Ignacio es de aquellos artistas herederos de la técnica clásica. Papeles, lienzos, brochas y pinceles conforman su material de trabajo. Su búsqueda de imágenes que plasmar ya forma parte de su vida cotidiana, ya es él mismo.
La conversación subió de tono en pocos segundos tras pronunciar tan inocentes cuestiones…
Dicen que éste es uno de los grandes debates de la historia el arte. Una historia en la que han dejado una huella profunda aquellos que en un contexto concreto dieron un paso más allá y su obra supuso una nueva manera de lucha contra la injusticia. El Guernica es un buen ejemplo de ello. Sin embargo, también lo hicieron quienes gracias a la espectacular belleza de su obra, pasaron a engrosar los libros de historia, como ocurrió con El David de Miguel Ángel, por ejemplo.
En seguida tuve claro que era un tema que me gustaría compartir en el blog de Jet Lag, en busca de algo más de luz.
Aun no sé con qué conclusión quedarme. Y eso que Andrés e Ignacio, finalmente llegaron a una misma tesis:
ARTE ES AQUELLO QUE TE REVOLUCIONA


