Arranca la expedición a Dakar. Un lugar que evoca dunas, Sol y ritmos acompasados con los sonidos de la naturaleza. La capital de Senegal es una gran urbe situada en la península de Cabo Verde. Cuenta con el mayor puerto marítimo de la región. Y es que, al encontrarse situada en la Costa Atlántica del continente Africano, está en contacto con el tráfico marítimo de Europa y América.
Pero este contexto geográfico no sólo le ha dado riquezas a lo largo de su historia. Entre los siglos XVI y XIX, Dakar fue el mayor centro para el tráfico de esclavos hacia toda América.
Es en este hecho donde reside la estrecha relación cultural de la escena senegalesa actual con ciertos ámbitos neoyorquinos. Además, la huella que dejó el colonialismo Francés, perdura como un poso en los senegaleses. Un sentimiento de búsqueda de sus raíces y de ensalzamiento de sus tradiciones culturales. Una preocupación que se extiende hasta la clase dirigente, que promueve mesas redondas y debates. ¿Qué esté pasando con la música tradicional? Se preguntan.
Ya en 1966 se organiza por primera vez el Festival Mundial de Arte Negro. Un evento destinado a celebrar la negritud.
En los años ochenta, se produce el primer movimiento juvenil Africano. Comunidades procedentes de todo el mundo se unen para dominar la escena de hip hop. Entre sus líderes se encontraban buen número de artistas senegaleses.
Y es que el Hip Hop en Dakar es importante gracias a sus fuertes tradiciones musicales. Estos artistas suelen mezclar sonidos de sus raíces con un lenguaje herencia del colonialismo francés, llamado Wolof.
Aqui arranca la expedición hacia un desierto repleto de vida. Te vienes?


