Pues nada, aquí estamos otra vez mareando la perdiz de lo joven y lo urbano…
Andaba por la calle pensando sobre qué rollo patatero iba a soltar en el blog, y ha pasado junto a mí un ente humano de compleja catalogación “carbono 14″.
Si bien su atuendo era propio de lo que podríamos llamar “joven”, sus facciones y aspecto físico denotaban una edad algo superior a lo que podríamos llamar “joven”, y zas! cual mesías salvador, ahí ha aparecido el relámpago interno de visión metálica transparente que puntualmente acude a la llamada del blogger falto de ideas, qué sufrido es este relámpago, oigan, lo mismo viene en un lluvioso día de agosto en plena calle, que a última hora de la tarde de un sábado de supermercado…
En fin, que me voy por las ramas!
El caso es que al ver a este adulto de aspecto juvenil (¿o quizás debería decir “joven adulterado”?) he pensado lo mucho que ha cambiado la forma de entender la juventud y la edad, si lo comparamos con épocas anteriores.
En esta nueva teoría conspirativa, la idea se basa en cómo el aumento de la esperanza de vida ha creado multitud de transformaciones en cuanto a cómo los seres humanos evolucionan y se desarrollan.

Forever Young (Kopyleft Aimar)
Por ejemplo… en la edad media había poco tiempo para andarse con tonterías: Nacías, crecías y te hacías adolescente, te reproducías lo mejor que pudieses para asegurar una supervivencia mínima, trabajabas para poder mantener y dar de comer a los retoños, que crecían y para cuando éstos ya eran adolescentes y empezaban su proceso de reproducción, probablemente ya te había llegado tu hora. Todo esto suponiendo que fueses tan afortunado de sobrevivir al parto, no morir de hambre o enfermedades varias o ir a un campo de batalla impuesto en el que caer en un cuerpo a cuerpo tan crudo como un acero atravesándote el pecho. En un marco como éste, qué leches era ser jóven? cuánto duraba? parece claro que era algo breve, muy intenso y basado en el proceso químico del amor-deseo y su consiguiente reproducción, así como la lucha por sobrevivir y mantener ese nuevo núcleo familiar creado. Aquí no hay lugar para el culto al cuerpo o demás adornos. De hecho, aquí no hay tiempo para casi nada. Es una vida express, condensada en una esencia vital fugaz como un suspiro.
Y si avanzamos en el tiempo? mmmm, ya no se acaba la vida a los 30, hay más tiempo para marear perdices existenciales. Podemos soñar los sentidos de la vida, los jóvenes piensan sobre su futuro, porque parece que el futuro ya no es una utopía desconocida, es factible pensar en sobrevivir sin que eso sea algo milagroso, es razonable plantearse lo que se quiere hacer a lo largo de unos cuantos años aún por venir. Sin embargo, parece que el culto al cuerpo y el mantenerse siempre joven no es algo tan crítico, de hecho, parece que el paso al mundo “adulto” es un paso que todos quieren dar en un gran salto. Ser joven parece denotar debilidad, falta de conocimiento, de sabiduría, falta de aplomo vital. Jugar a ser mayores, a entablar complejas metáforas de filosofía poética en turbios cafés de humareda blanca. Claro que estas reverberantes grandilocuencias sólo quedan al alcance de los más afortunados… poca poesía modernista pasa por la mente de quien apenas puede llevarse un mendrugo de pan a la boca y tiene que pelear en las entrañas metálicas del nuevo monstruo de la sociedad industrial.
Y hoy? qué ha pasado últimamente? la familia bien?
Para mis ojos de visión simplificadora e ignorante, la gran diferencia está en la nueva religión en la que se adora lo joven, creando mil facetas y vertientes: El culto al cuerpo, vidas sin grandes responsabilidades, relaciones deshechables, canones de belleza, etc. Para qué envejecer? ya habrá tiempo… total, parece que ahora se vive eternamente, así que ya se hará uno mayor cuando no quede más remedio…
Y ésto… cómo afecta a la manada de leones? pequeño gran desastre, mientras el rey león ruge cada vez más débilmente y se le cae el pelo de la melena (demasiado Grecian 2000), no parece haber ningún joven león especialmente interesado en derrocar al vetusto abuelo que sigue en lo alto de la pirámide, total, con lo bien que se lo pasa él jugando a cazar con una pelota de goma y comiendo en el segundo turno, para qué va a andar rugiendo a todo volumen y asumiendo responsabilidades tan altas como las del abuelete Lion King? Además, todo el mundo sabe que lo que ahora se lleva en las noches africanas son las melenas con mechas verdes fluorescentes, y los jefes de manada no pueden andar con los pelos de colores, ya sabe usted, cosas de la selva…
En fin… creo que tengo falta de azúcar… voy a por unas galletas a ver si recupero alguna neurona coherente…



[...] y sus expresiones. Se ha tratado de definir qué es la juventud, cómo delimitar cuánto dura y Aimar se ha animado a reflexionar también sobre la dictadura de la juventud. Alguien me dijo hace un [...]