Después de la catarsis de mi anterior post, hoy quiero abrir una ventana al constructivismo. Cierto es que avanzamos hacia la capitalización de la cultura.
Sin embargo, hay oasis en el desierto. O quizá sea una alucinación.
Duarnte toda esta semana, Donostia acoge una de las propuestas más interesantes del verano, el Jazzaldi. Hoy no voy a sacar punta a las múltiples contradicciones de la cita, que las hay, pero quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.

www.heinekenjazzaldia.com
En este caso, creo que es un festival que sí reúne las condiciones de un evento pensado para que la ciudad se expanda. Así lo demuestra la extensa lista de actividades que se pueden encontrar gratis en diferentes rincones de la ciudad. Donosti se llena de vida y el Jazzaldi genera beneficios a toda la ciudad.

Plaza de la Trinidad
Esto permite que, además del cartel que conforma el evento, las salas de toda la zona hagan sus particulares apuestas para atraer las visitas. Un efecto dominó que hace que el dinero llame al dinero y que las sonrisas llamen a las sonrisas. Y esa es la mejor propaganda que puede tener la cultura.
Yo quizá me acerque ¿Y tú?


