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Reflections

Juventud perdida en la búsqueda de lo inexistente…

Por qué esa extraña y continua necesidad de escapar en busca de algo que nunca encontraremos?

Future (Kopyleft Aimar 2006)

Future (Kopyleft Aimar)

Quizás todo se deba a que en el estado de bienestar actual en ciudades desarrolladas, la mayoría de la gente ya no tiene experiencias básicas y primarias. Guerras, hambre, epidemias, trabajos y esfuerzos físicos desorbitados, supervivencia…

Así pues nos encontramos en una situación aburguesada que fomenta que nuestra cabeza ocupe su tiempo en cuestiones menos importantes, como pensar sobre la vida, el arte, nuestra imagen, posesiones… cuestiones no primarias, atrás quedaron para la mayoría de nosotr@s los esfuerzos por buscar qué comer HOY, por encontrar un sitio donde dormir, por no quedarse dormido para no ser devorado o asesinado, por… Y todo esto nos lleva desde el mundo de los instintos y necesidades al mundo de los sueños, de las ideas, de los conceptos…

Todo esto se une a un continuo bombardeo de imágenes y estímulos directos a ese mundo de ideas, recibimos sonidos, músicas, imágenes en movimiento, recibimos videoclips continuos, recibimos un anuncio infinito, directos al espejo de la mente. Todos estos conceptos, ideas, imágenes, etc, nos llegan sin el filtro previo de haberlos experimentado, son ideas directas, sin contaminaciones, conceptos puros y duros que consiguen crearnos imágenes de realidades ficticias que idealizamos sistemáticamente. Así, nos parece estupendo e interesante una vida a bordo de un ballenero, una vida en una plataforma petrolífera, en la mina, en la selva, en el frente de batalla, en las calles, como vagabundo… todo fruto de la idealización estética no basada en experiencia real (porque experimentando realmente alguna de esas cosas, seguramente desearíamos escapar de ello y conseguir una vida menos difícil, más agradable), y claro, acabamos por enfrentar nuestras vidas reales, anodinas en términos generales, con esos sueños idealizados de vidas propias de videoclip que nunca se podrán alcanzar, ni siquiera viviéndolas.

Basta con ver pasar a alguien a bordo de una motocicleta negra que recorre a gran velocidad las calles lluviosas de una gran metrópolis en una noche de invierno (a poder ser con un fondo de música hipnótica) para odiar la vida propia y desear ser ese antihéroe ficticio y visual, el cuál sólo existe en mi mente, el cual siempre viene de algún sitio misterioso y se dirige a realizar algo apasionante.

El hecho objetivo observado genera millones de ideas y conceptos no reales que invariablemente resultarán atractivos y propios de toda esta cultura de videoclip. Pero el día que yo circule en una motocicleta por las calles lluviosas de mi ciudad, no tendré la capacidad de imaginar que mi vida es apasionante, no podré escapar al mundo idealizado de las imágenes absorbidas, sólo podré enfrentarme a la experiencia real del frío en mis manos, el miedo a caer y qué me haré para cenar al llegar a casa…  Mi vida sólo habrá sido realmente un videoclip en el mundo idealizado del joven que me ha visto pasar bajo la persistente lluvia en las oscuras calles de su ciudad… para él yo habré alcanzado ciertamente ese inalcanzable mundo de los conceptos, aunque no seré yo realmente, sino la idea de mí que esa persona ha creado.

Entonces… sólo somos reflejos de millones de espejos? sólo alcanzaremos una vida digna de nuestros mundos imaginarios de videoclip en los ojos de los demás? no existimos más que en los mundos de ideas de otras personas?

La realidad nunca llegará a acercarse a esas vidas ficticias idealizadas por la imagen y quizás por eso ahora la gente desea ser actor, deportista de elite, cantante, etc, porque en realidad quieren ser los personajes que se han creado en sus mundos de conceptos al verlos en las pantallas, al leerlos en los libros. Pero no querrían ser las personas que hay detrás de esos personajes idealizados, de hecho, quizás esas personas no existan realmente, del mismo modo que yo no existo al pasar con la moto por esas calles lluviosas, sólo existe la imagen que el niño se ha creado en su mundo imaginario, sólo existe ese antihéroe insuperable que se dirige a un sitio que nunca llegará, pero que resulta insuperable… Lo que es más, ni siquiera querríamos ser los personajes que hemos creado en nuestro mundo conceptual, porque en la realidad perderían su idealización, con lo que cualquier que sea nuestra vida ideal siempre chocará con la realidad y sus olores y sensaciones. Sólo servimos como herramientas para que las películas puedan ser vistas por el público mundial, para que los personajes tomen forma, pero el concepto actor no existe. El verdadero mundo real es el de las ideas y los conceptos, y lo que nosotros llamados realidad no es más que un soporte necesario para crear el mundo real. Realizas un viaje, lo sientes, lo vives, lo hueles, te duele, pasa por encima de tí, o tú por encima de él, todas las sensaciones se agolpan y casi no puedes sentirlas, casi no está ocurriendo. Pero pasados unos días, observas las fotografías que has sacado en el viaje, y asombrado observas un viaje maravilloso que te despierta la más primaria de las envidias y desearías hacer ese viaje, estar ahí mismo, ser una fotografía, ser una imagen…. siempre una imagen…

Quizás no hagamos más que vivir para mirar nuestra propia vida en el espejo.

Tunnel (Kopyleft Aimar)

Tunnel (Kopyleft Aimar)

Una noche lluviosa. El reflejo borroso de las luces en las baldosas mojadas iluminaba artificialmente la ciudad, creando una atmósfera cinematográfica que transformaba las calles en decorados.

Y como cada noche lluviosa, como cada vez que el húmedo reflejo de los neones acolchaba la realidad, el bronco aullido de una motocicleta recorría las calles de la ciudad, anunciando la llegada del misterioso piloto oscuro. Vestido con un mono de cuero impoluto, negro, como el casco y la moto, sin luces, parecía una sombra escapando de su destino impuesto, muriendo en la noche lluviosa.

Y en una esquina cualquiera, soñaba Yoel, hipnotizado por los misteriosos reflejos de su casco, del mono de cuero, mojado por la lluvia, por el inquietante sonido del motor, por la irreal velocidad a la que circulaba por las calles que habitualmente él recorría mucho más despacio. ¿Quién sería el misterioso piloto oscuro? Ojalá pudiese ser como él… siempre viniendo de algún lugar misterioso, siempre camino a hacer algo apasionante, siempre en movimiento, siempre interesante…

Tras la estela de agua y sonido dejada por el misterioso piloto oscuro, Yoel reemprendió su camino, aún inmerso en sueños en los que él mismo recorría a gran velocidad las calles de su ciudad a lomos de una potente motocicleta con la que dirigirse a algún lugar en el que las más inverosímiles situaciones le esperaban.

Pero la lluvia comenzaba a traspasar el cuero de sus zapatos y tuvo que volver a la cruda realidad. Había sido un día como otro cualquiera, sin mayores alicientes que la sorpresa de los platos del menú del día, las noticias del periódico y algún que otro enamoramiento pasajero en el trayecto a su trabajo. Podrían decirle que hoy era hace 10 años y no le sorprendería. Ayer y hoy en el mismo momento.

Ya casi era medianoche y debía apresurarse si quería encontrar algún comercio abierto en el que poder comprar algo para cenar, su vida comenzaba a ser un rutinario desastre en continuo desorden, hacía meses que no se hacía una sola comida, hacía meses que no limpiaba su casa, hacía meses que la vida pasaba por él sin que le diese tiempo a vivirla.

Un Kebab de pollo, una cerveza, dos cervezas, tres cervezas.

Cuatro cervezas.

Al llegar a casa, estaba completamente empapado. El frío de su casa le pegó la ropa a su piel. Necesitaba desprenderse de todas esas capas.

Cuando abrió el armario para colgar su abrigo, supo que nada volvería a tener sentido, que todo había acabado, que nunca más existirían los sueños.

Al abrir el armario, el misterioso reflejo de una gota de agua sobre cuero negro le atravesó la memoria como un destello de hielo.

Lluvia en los ojos.

Luces borrosas.

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